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Cortisol, estrés y peso: por qué engordas aunque comas bien

Por la Dra. María Castiñeira Caamaño · Médico-nutricionista especializada en efecto rebote

Te cuidas. Comes bien. Haces ejercicio. Y aun así el peso no baja, o sube. Si te reconoces en esto, es muy posible que el cortisol esté jugando un papel que nadie ha tenido en cuenta.

¿Qué es el cortisol y por qué importa?

El cortisol es la hormona del estrés. La produce el cuerpo como respuesta a situaciones de amenaza o presión: una situación de peligro, una discusión, una fecha límite en el trabajo, una noche sin dormir.

En cantidades normales, el cortisol es necesario y beneficioso. El problema es cuando el estrés se vuelve crónico y el cortisol permanece elevado de forma sostenida durante semanas o meses.

El cortisol crónicamente elevado es uno de los principales saboteadores del peso en mujeres a partir de los 40 años. Y es casi siempre invisible.

Lo que el cortisol alto hace en tu cuerpo

Favorece la acumulación de grasa abdominalEl cortisol dirige la grasa preferentemente hacia el abdomen. Por eso el estrés crónico se asocia tan claramente con el aumento del perímetro de cintura.
Aumenta el apetito y los antojosEl cortisol eleva la grelina, la hormona del hambre. Y además genera antojos específicos de azúcar y carbohidratos, que son los alimentos que más elevan la insulina.
Eleva la glucosa en sangrePara tener energía rápida ante la ‘amenaza’, el cortisol libera glucosa al torrente sanguíneo. Eso genera más insulina. Más insulina significa más almacenamiento de grasa.
Interfiere con el sueñoEl cortisol alto por la noche dificulta el sueño reparador. Y la falta de sueño eleva aún más el cortisol. Un círculo vicioso.

El estrés invisible de las mujeres a los 40, 50 y 60

Cuando hablo de estrés no me refiero solo al estrés laboral. Me refiero a la carga total: trabajo, familia, cuidado de los demás, preocupaciones económicas, cambios hormonales, insatisfacción con el cuerpo... Todo eso suma cortisol.

“Muchas de mis pacientes no se consideran ‘estresadas’ porque lo han normalizado. Pero su cuerpo lo nota.”

Además, hacer dietas restrictivas es en sí mismo un estresor fisiológico que eleva el cortisol. De modo que el intento de solucionar el peso empeora una de sus causas.

¿Qué se puede hacer?

La gestión del cortisol forma parte del tratamiento del efecto rebote. No como ‘bonus’ o como consejo de vida saludable, sino como parte central del protocolo.

Eso incluye estrategias de alimentación que no estresen el metabolismo, trabajo sobre los patrones de conducta que generan ansiedad, y en algunos casos, evaluación médica del eje adrenal. Cada caso es diferente.

¿Quieres profundizar en esto? Lee el artículo completo: Cortisol alto: causas, síntomas y cómo tratarlo →

¿Y si el estrés fuera parte de tu problema con el peso?

En mi consulta evaluamos el cortisol como parte del cuadro completo. Porque el peso no se puede tratar de forma aislada. Todo está conectado.

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