Blog · Artículo 08

¿Por qué engordas en la tripa después de los 40?

Por la Dra. María Castiñeira Caamaño · Médico-nutricionista especializada en efecto rebote

Muchas mujeres me cuentan lo mismo: ‘Antes la grasa se me iba a los muslos. Ahora todo va a la tripa y no hay manera de quitarla’. Esto tiene una explicación hormonal concreta, y entenderla es el primer paso para abordarlo.

Por qué la grasa cambia de sitio a partir de los 40

Antes de la perimenopausia, los estrógenos favorecen la acumulación de grasa en caderas, muslos y glúteos. No es la distribución más deseada estéticamente, pero es metabólicamente más segura.

Cuando los estrógenos bajan, esta protección desaparece. Y el cuerpo empieza a acumular grasa en el abdomen, igual que lo hace en los hombres. Este cambio es hormonal y es prácticamente universal en la transición menopáusica.

La grasa abdominal no es solo estética

La grasa abdominal visceral (la que rodea los órganos internos) es metabólicamente activa y se asocia con mayor riesgo cardiovascular, resistencia a la insulina e inflamación crónica.

Por eso no es solo una cuestión de imagen. Tenerla en cuenta forma parte del cuidado de la salud, no solo de la estética.

Las tres causas principales de grasa abdominal en esta etapa

Caída de estrógenosCambia la distribución de la grasa corporal hacia el abdomen de forma directa.
Cortisol elevadoEl cortisol tiene una afinidad especial por las células grasas abdominales. El estrés crónico alimenta directamente el perímetro de cintura.
Resistencia a la insulinaLa grasa visceral y la resistencia a la insulina se retroalimentan mutuamente. La grasa visceral genera más resistencia, y la resistencia genera más grasa visceral.

¿Qué no funciona para la grasa abdominal?

Los abdominales no eliminan la grasa abdominal. La idea de que se puede perder grasa de forma localizada haciendo ejercicio en esa zona es un mito bien documentado.

Las dietas muy restrictivas tampoco son la solución. Como hemos visto, elevan el cortisol y pueden empeorar la resistencia a la insulina, que son dos de las principales causas del problema.

“La grasa abdominal hormonal no se resuelve con fuerza de voluntad. Se resuelve abordando las causas hormonales que la generan.”

¿Qué sí funciona?

Un enfoque que combine la regulación de la insulina, la gestión del cortisol y, cuando está indicado, una evaluación del perfil hormonal. Con el tiempo y el enfoque correcto, la grasa abdominal hormonalmente inducida sí responde.

La tripa no es una condena

Si la grasa abdominal ha aparecido o empeorado en los últimos años, hay causas concretas que se pueden trabajar. En mi consulta evaluamos el cuadro completo y diseñamos un plan que aborda las causas reales.

Contactar sin compromiso