Apenas pasa una semana sin que alguien me pregunte por Ozempic. Está en todas partes: en las noticias, en las redes, en las conversaciones entre amigas. Y merece una respuesta honesta, sin entusiasmo exagerado ni alarma innecesaria.
¿Qué es Ozempic y cómo funciona?
Ozempic es el nombre comercial de la semaglutida, un fármaco desarrollado originalmente para la diabetes tipo 2. Pertenece a una clase de medicamentos llamados agonistas del receptor GLP-1.
Su mecanismo de acción incluye: reduce el apetito de forma significativa, ralentiza el vaciado gástrico (te llenas antes y más tiempo), mejora la sensibilidad a la insulina y reduce la glucosa en sangre.
Sí, funciona para perder peso. Los ensayos clínicos son sólidos y los resultados son reales. Pero hay contexto importante que añadir.
Lo que muchas veces no se cuenta
Mi posición como médica
No soy contraria a Ozempic. Es un fármaco válido que en los casos adecuados, con supervisión médica correcta y trabajo paralelo sobre el estilo de vida, puede ser una herramienta muy útil.
Lo que me preocupa es el uso sin diagnóstico, sin supervisión y sin un trabajo paralelo que aborde las causas del problema. Porque en esos casos, el rebote está prácticamente garantizado.
“Ozempic puede ser parte de la solución. Pero no es la solución entera.”
¿Te han hablado de Ozempic y no sabes si es para ti?
Si estás considerando este tratamiento o ya lo estás tomando, lo más importante es tener supervisión médica y trabajar las causas de fondo al mismo tiempo. En mi consulta podemos hablar de ello con honestidad.
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